Este soy yo.



No soy un santo,
tampoco un sátiro;
solo soy un enamorado
-hasta el tuétano-
de tus ojos
inacabadamente profundos,
del macabro
pelo rojo
que se contrarresta
en los labios mas
perfectamente moldeados
que he besado
en mi vida
-perfectos-,
del blanco
lunar de tu rostro
que por horas a reposado
en mi pecho
recargándolo
de latidos
furiosos
por vivir
para ti,
para amarte a ti.



Solo soy
un enamorado
del amor
que vivo
en este momento
al escuchar
tu música,
en esta
pieza.

Si, un eterno enamorado
de la vida;
esta vida
maravillosa
que te puso
a mi lado,
cuando decidida me tomaste
de la mano
para responder
“al carajo las consecuencias
intentémoslo”;
“hagámoslo”
…cuando a mi oído
susurraste
“te amo”.

No soy un licencioso,
pero tú me vuelves loco
con tus juegos
perversamente cándidos,
que noche a noche
me hacen
tuyo
estando o no.

No soy ya un tipo
que vomite
de tanto vino
“te amo”,
¡NO!,
el vino me hostiga
al confundir en él
el sabor de la boca
que adoro besar
mientras el digo
¡TE AMO!.

No soy un santo,
pero no di el consentimiento
para apetecer otro cuerpo ajeno
en un barato espectáculo
o en una mesa bohemia;
no soy un santo buscando tu veneración,
solo me recojo en estas letras
para decir a tus ojos maravillosos
que me leen:
“solo tú eres
la mujer capaz de desnudar
mi alma
de mi”.

No soy un santo
que busca ansioso devoción de ti,
en ti.
No soy un  sátiro
licencioso
que busca saciar
todos tus deseos.

Solo soy un enamorado
que desea bailar contigo
esta canción en un balcón
bajo las estrellas
de la noche de Bucarest.

Solo soy un
enamorado de ti Daniela.